Editorial
Conflicto en puerta.
El que en la mismísima Alemania, Francoise Hollande no se haya esperado ni tantito para soltar a boca de jarro que habrá que renegociar el pacto de la Eurozona.
Cuando la Canciller Ángela Merkel se ha opuesto a ello tajantemente; y cuando se pensaba que como buenos políticos negociarían el asunto; la declaración del Presidente francés fue realmente una sorpresa.
Pero más fue lo declarado por el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, quien habló de que Grecia debe cumplir las condiciones “que le ¡exigimos!” (¿?)
Y todo esto a pesar de que Alemania y Francia se habían manifestado acordes a que se podía crecer y atender el desempleo aplicando un régimen fiscal severo como el impuesto por Alemania.
Pero como la posición de Hollande parece irreductible, pues el exponerlo fue la base de su triunfo electoral, al sostenerse tendrá el respaldo de millones de ciudadanos, no solo en Francia, sino en todo el mundo. Los “indignados” que luchan por lo mismo.
Se puede suponer que habrá un choque de voluntades en la que deberá de ganar el que tenga el mayor respaldo. Y como no es posible que encarcelen a la mayoría, o ceden los banqueros, o tendrán que irse despidiendo de ese engendro al que llaman pomposamente Comisión Europea, con el que pretendieron tener a todos controlados por el dinero.
Por cierto que el grito de ¡No les pagaremos nada más, nosotros no lo gastamos! que los “indignados” enarbolan ya por medio mundo, cobra sentido cuando se observa que el CE exige condiciones, pero los políticos no son capaces de reducir sus costos de vida.




