Visor Internacional
Argentina se está cavando su propia tumba
Argentina se está cavando su propia tumba. ¿Quién va a confiar en Cristina Fernández de Kirchner y en sus acólitos? Especialmente en esa figura que refulge como una estrella fugaz; el joven e ínclito viceministro de Economía, Axel Kicillof. ¿Qué país, en su sano juicio, va a querer invertir un solo euro, en esa extraordinaria nación que es Argentina?
Este buen hombre —Kicillof— tiene tanto de brillante, o eso es lo que dicen, que vehemente; de apuesto como mesiánico; de joven como de impetuoso. Cree que ha hecho un gran favor a su país. Es posible, que se lo haga a él mismo o a los que le rodean, pero no a Argentina.
¿Qué es eso de que a una empresa española le despojen de algo que le pertenece cuando la había comprado años antes de una manera legal? ¿Qué es eso de que entren en el domicilio del presidente de Repsol, Antonio Brufau en Buenos Aires para hurgar sin permiso del juez? ¿Qué es eso de que el gobierno argentino realice dos expropiaciones a España en menos de tres años? Porque no es la primera vez que nos dan un susto.
Después de que un grupo de empresarios españoles comprara la compañía Aerolíneas Argentinas hace varios años, la historia terminó como YPF, se la arrebataron. Todavía hoy se dirime en los tribunales. Argentina dice que no piensa pagar ni un euro a los empresarios españoles. En el caso de YPF, Brufau expone que el gobierno argentino le debe a Repsol ocho mil millones de euros, unos diez mil millones de dólares.
Las autoridades se ríen en la cara de los españoles —empezando por el demiurgo Kicillof que tiene pinta de embaucador—. El viceministro ha sido muy claro, dice que no va a pagar.
¡Ojo! La señora presidenta tiene puesta ya su mirada en otra compañía, la italo-argentina Endesa.
Es un momento de cautela. Si quieren hacer sangre pueden hacer y, mucha. Una intervención de empresas españolas en Argentina podría suponer un colapso en la economía española en un momento en el que rozamos el abismo.
Pero Cristina y Kicillof —tal para cual— son listos y saben que se mueven en el filo de la navaja. No pueden traspasar la raya. De por sí, la expropiación de YPF ha hecho que Argentina esté en la mirilla de los países y organismos internacionales.
Se pueden quedar con los extraordinarios yacimientos que encontró Repsol el pasado año en Vaca Muerta —por eso es la expropiación—. Sin embargo quedará en un descrédito del que les será muy difícil salir. No sé si la presidenta lo haya pensando bien o se haya dejado llevar por la exultante juventud de su joven viceministro.
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