Daños Colaterales
Chávez vuelve a encomendarse a Cristo
Ayer, poco antes de ser autorizado por la Asamblea Nacional para ausentarse del país por otros cinco días a fin de recibir sus sesiones de radioterapia en La Habana, el presidente Hugo Chávez se encomendó de nuevo a Jesucristo y confió en otro “milagro” como el que ocurrió según él tras el fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002, que lo mantuvo preso casi 48 horas. “Estoy seguro que nuestro Cristo repetirá o continuará haciendo el milagro”, dijo ayer en cadena nacional de radio y tv, y aseguró que se va a Cuba con esa misma “fe infinita”.
El foco rojo sobre la verdadera condición médica de Chávez se encendió el pasado 6 de abril, cuando por primera vez, en un discurso tras la celebración de una misa de acción de gracias por su salud en su ciudad natal de Barinas, él rogó entre lágrimas: “Cristo, no me lleves todavía (…), dame tu corona Cristo, que yo sangro, dame tu cruz, cien cruces, pero dame vida, porque todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo y por esta patria, no me lleves todavía, dame tus espinas, dame tu sable que yo estoy dispuesto a llevarlas, pero con vida, Cristo mi señor”.
En esa ocasión, Chávez sabía que la misa estaba siendo retransmitida por la cadena estatal Venezolana de Televisión, por lo que el impacto de las lágrimas fue doble. Acababa de recibir en Cuba la segunda de cinco fases de radioterapia tras ser operado en febrero de un segundo cáncer, pero él atribuyó su quiebre emocional a la presencia ahí de sus padres: “No pude evitar unas lágrimas cuando sentí la mano amorosa de mi madre y al mismo tiempo la mano de mi padre, (…) hace cuanto que no sentía estas dos manos al mismo tiempo”.
Ayer, la nueva encomienda de Chávez, ciertamente más sereno —aunque volvió a mostrar el Cristo que siempre lo acompaña y que llevaba puesto el día de la asonada— también fue transmitida a todo el país, en un acto en el palacio oficial de Miraflores, donde firmó la nueva Ley Orgánica del Trabajo que busca recortar jornadas y ampliar beneficios, entre ellos a las embarazas; y que la oposición deplora por “electorera”, a tan sólo 150 días de los comicios del 7 de octubre a los que —hoy por hoy— Hugo Chávez aspira llegar con vida y lograr su tercera reelección ante una oposición de derecha que no convence con su proyecto de país, como muestran las encuestas que en promedio dan a Chávez una ventaja de 13 a 18 puntos porcentuales sobre su joven rival Henrique Capriles.
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