Entre Nos
No más descalificaciones, por favor
Luego de leer algunos mensajes en la red social de Facebook, dan ganas de cancelar las cuentas correspondientes, en aras de dejar de recibir frases insultantes, carentes de fundamento, empapadas por un fanatismo que insulta la inteligencia y que, más grave aún, provienen de gente que se supone es integrante del sector más pensante de nuestra sociedad.
En teoría, quien ha tenido acceso a la educación universitaria y superior tiene mayor preparación, mayor criterio y ha tenido más oportunidades para aprender, leer y juzgar. No concebimos, por ejemplo, el hecho de que llegue un candidato a una universidad privada, donde de todos es sabido que para ingresar a ella se requiere ser de clase pudiente, y ver la serie de insultos y descalificaciones que se han manejado en la prensa. Pensamos: si no les gusta la idea del candidato, no vayan, no lo apoyen, y ya.
Pero grave es encontrar algunos fanáticos de partidos políticos, que por lo general abundan con camiseta blanquiazul (al menos en las redes son los menos pensantes, los más patanes y los menos conscientes) que descalifican, inventan, insultan porque uno no piensa como ellos.
Hemos tenido necesidad –tristemente- de cancelar y eliminar contactos, supuestos “amigos” que, con un lenguaje poco adecuado para una universitaria, tachan a quienes no comulgamos con ideas de izquierda y no apoyamos a López Obrador.
Muchos de los jóvenes que conocemos, ex alumnos de la Unidad Académica donde laboramos, tienen ideas de izquierda y consideran que López Obrador es la opción para México. Diferimos y ya: nosotros emitiremos una opinión en forma de voto y la misma tiene que ser respetada como la de ellos mismos.
También da gusto debatir con algunos de ellos –Enrique Lira, entre muchos- que tienen firmes sus ideas y respetan las nuestras, que tratan de ganar nuestra simpatía con argumentos, los que, desde su óptica, son los más adecuados.
La historia es extensa, y quienes no han vivido mucho no podrían, por ejemplo, ver algunas cosas que hemos tenido oportunidad de testificar de viva presencia, con acciones que nos marcaron… para bien o para mal.
Sin embargo, las descalificaciones no son solamente de quienes en forma por demás poco inteligente lo hacen en las redes sociales, como algunos frustrados que no han podido más que vivir dentro del comercio informal y por ello atacan a todo lo que se mueva… menos su ideología blanquiazul y sus ideas religioso-fanáticas (se dan golpes de pecho y joden al de al lado todo el tiempo). Esos no merecen siquiera ser tomados en cuenta.
Pero el hecho de que los candidatos estén insultando, agrediendo, en poco ayuda a la democracia mexicana. Sería interesante que le pongan un “hasta aquí” a López Obrador y sus frases de años sobre la “mafia del poder”, el “candidato de Televisa” y otras, o a la Vázquez Mota sobre lo que llama “deshonestidad del PRI”. Curiosamente, no han mostrado prueba alguna.
Se olvidan de cómo se manejan las finanzas públicas, y la manera en que se gasta el dinero de los estados. Se olvidan de muchas cosas, en aras de insultar, difamar, insultar…
Los mexicanos que queremos un cambio real en el México que vivimos, que deseamos paz y tranquilidad, empleo y desarrollo, ya estamos cansados de la violencia en las calles, en las carreteras… y en el discurso político.
¿No sería conveniente cambiar la estrategia? Mucho nos hubiera gustado escuchar propuestas congruentes de todos los candidatos -incluido Quadri- para que nos dieran oportunidad de elegir al futuro presidente, a la mejor propuesta, pero, en esta ilógica guerra de descalificaciones y campañas poco inteligentes, tendremos que elegir lo que menos nos agreda, lo que no nos ofenda tanto, pues.
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