Confidencial
¿Conflicto postelectoral?:
¡Conflicto preelectoral..!
PRESIDENTE CALDERÓN:
+Tiempo que se va,
no vuelve más
Dicho popular
MEXICO, D. F.El miércoles pasado aquí recordé, para quien leyera, que las protestas juveniles mundiales del 2011 “en octubre llegaron a la capital mexicana clamando contra la violencia y la pobreza como sus principales causas de ‘desobediencia civil no violenta’.
Nadie se inmutó ni siquiera por la última expresión, común en López Obrador, quien se había reunido el día anterior en Tlatelolco con una multitud juvenil a la que arengó como nunca antes a nadie, para conminarla a adoptar su lucha.
La preocupación crece en el país por el rumbo del proceso electoral que cambiaron los hechos de la Universidad Iberoamericana. Fue admirable la prudencia de los jóvenes que organizaron las movilizaciones y la semana pasada acotaron sus propósitos de todo partido político; pero como permanece clara la figura de quien se especializa -también escribí- “en captar rendijas de oportunidad política”, tememos un conflicto como el de 2006 por los resultados electorales que le beneficiaron a usted.
Si eso ocurre, su gobierno deberá enfrentarlo y ahora podría ser sensiblemente peor que su antecedente, por la actitud proactiva que los jóvenes han adoptado.
Por ello debo poner en contexto, con unas algunas cifras, la situación que pudiera enfrentar el país en el ya inminente junio:
El Informe semanal de la secretaría de Hacienda del 25 de julio de 2011 anunció, sobre nuestro riesgo-país, que el Índice de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan, ubicó a la semana del 8 al 15 de ese mes “144 puntos base pb, superior al de la semana anterior, pero 5 pb abajo del nivel reportado al cierre de 2010”.
Y la semana siguiente resultó peor, presidente. Las mismas medición y fuente la ubicaron “136 puntos base, 8 pb por debajo del nivel observado al cierre de la semana anterior y 13 pb menor del nivel reportado al del cierre de 2010”…
De su parte, el Índice Nacional de Desempleo presentó“una caída, a junio último, de 5.74 por ciento, viniendo de un 5.03 por ciento en noviembre”, con malas consecuencias sobre todo para nuestra población juvenil, “como aún le pega la economía internacional -escribí aquí el mismo 25 de julio- a la de los países de Oriente Medio que hicieron despertar al mundo…con las asonadas cuyo saldo mayor fue la caída de Hosni Mubarak en Egipto”, ya que Muamar el Gadafi aún no era asesinado en Libia.
Lo anterior había propiciado que Estados Unidos y Dinamarca lanzaran un programa para “apoyar a los jóvenes emprendedores de la última revolución egipcia a convertir los gritos callejeros y los mensajes de Twitter y de Facebook en proyectos de desarrollo, nuevas empresas -muchas de ellas por internet- y una multiplicación de empleos”, por lo que comenté a su secretario Bruno Ferrari que tal vez quisiéramos todos pensar en que además de la Iniciativa Mérida, el Departamento de Estado norteamericano también trabajara con nuestra secretaría de Economía un programa similar para generar nuevas condiciones de desarrollo y de empleo para nuestra gente joven que en los tableros de sus celulares trae los gatillos capaces de armar con las redes sociales una asonada que no vaya a poder frenar el aparato público…
Ferrari no respondió, quizá por no tratarse de una incertidumbre económica sino simplemente juvenil; y además, de empleo, cosa que no le correspondía.
Así se perfiló la situación actual, pero más delicada por el activismo estudiantil y por la beligerancia con que López Obrador intenta capitalizar la coyuntura.
El viernes pasado, la especialista en comunicación política Upa Ruiz comentó en el programa Fórmula Confidencial de la 1470 de Grupo Fórmula, que mientras los jóvenes legítimamente inquietos definen el rumbo de su movimiento, no faltan los oportunistas políticos y el doble discurso obradorista que, aprovechando el #YoSoy132, intenten prefigurar un conflicto preelectoral.
La analista agregó que mientras los voceros visibles de esa sorprendente conjunción de universitarios de diversos orígenes sociales declaran apartidista -que no apolítico- su movimiento-, otros toman su pancarta para atacar a las fuerzas políticas adversarias. ¿Qué ganarían con reventar, o poner en duda, las elecciones? Quizá que no llegue el PRI a Los Pinos, pero por el camino, que de otras instituciones democráticas poco o nada quede en pie.
Es curioso, presidente: todo comenzó queriendo situar el candidato puntero de la campaña presidencial en el papel del villano, pero los hechos del jueves pasado, en Querétaro, comenzaron a generar en diversos grupos sociales y políticos la pregunta de que si esas acciones proliferan, pudieran convertirle en víctima… Quizá sería lo menos grave, porque de ese probable conflicto preelectoral ni siquiera podemos intuir sus proporciones reales.
… Aunque pequeñas o gigantes, involucrarían a su gobierno de la peor manera que pudimos imaginar, porque el orden público es asunto de la autoridad gubernamental, no de la electoral.
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