Economía Informal
Energía
Se trata del descubrimiento de una tecnología que permite obtener gas a partir de la lutita, una piedra que se encuentra varios kilómetros debajo del suelo. La tecnología es una combinación de dos cosas: la fractura hidráulica y la perforación horizontal. La primera permite romper la roca (romper es una palabra excesiva, se le hacen fracturas que son menores al ancho de un cabello), y la segunda permite recolectar el gas que sale de ella.
Gracias a esta transformación tecnológica, tenemos gas natural (no convencional) disponible para cerca de 3 siglos, con la tasa de consumo actual, mucho más barato que el tradicional. Más interesante aún, parece que la lutita está mejor distribuida que el gas convencional, de forma que muchos países podrán tener sus propias fuentes y el comercio de gas, que es muy complicado, será menos importante de lo que es hoy.
Sin embargo, el gas natural, aunque contamina menos que el petróleo o el carbón, sigue siendo un combustible fósil, de forma que cuando se quema genera bióxido de carbono, un gas invernadero. Como usted ya debe saber, el bióxido de carbono no es el principal problema del efecto invernadero, ni éste parece ser la causa principal del calentamiento, pero aún así, la relación existe, y valdría la pena que dejáramos de consumir estos combustibles.
El problema es que eso no es posible aún. Los combustibles fósiles aportan más del 90% de la energía que consumimos los seres humanos, y casi todo el resto lo aporta la energía nuclear y la hidroeléctrica. Las nuevas tecnologías, como los paneles solares o los molinos, prometen mucho, pero no para hoy. Con suerte, para la segunda mitad del siglo.
Sin embargo, hay algo que podríamos hacer para acelerar la transformación, y es consumir menos energía. El contenido energético para la producción se ha reducido de manera importante si lo medimos en dólares o en proporción del PIB. A inicios de los 80, por ejemplo, un dólar adicional de PIB en Estados Unidos exigía cerca de 28 mil BTUs de energía (el BTU es la cantidad de energía necesaria para calentar una libra de agua de 39 a 40 grados farenheit, es el equivalente de una (kilo) caloría en el sistema inglés la forma fácil de traducir uno al otro es 4 BTU = 1 Kcalorías). Bueno, producir hoy un dólar más de PIB en Estados Unidos requiere sólo 7 mil BTUs. Una reducción a una cuarta parte.
Pero medir así el consumo de energía es una ilusión. Creo que es preferible medir cuánto consume una persona de energía. Cuando lo hacemos, resulta que es una medición mucho más estable en el tiempo, y está asociada al nivel de desarrollo del país.
Una persona en Estados Unidos consume alrededor de 220 mil Kcalorías diarias. Son las mismas calorías que usted mide en su comida. Se supone que uno debe comer más o menos 2 mil calorías diarias para no pasarse de peso, pero en México comemos, en promedio 3 mil calorías diarias, y en países más ricos comen cerca de 3,500. Ahora bien, esas calorías que usted mide son las que se come, pero no son las que costó producir su comida. Por ejemplo, una caloría que viene de carne representa cerca de 10 calorías de granos. La estimación para una persona que vive en un país desarrollado es que consume 10 mil calorías diarias en su comida.
El consumo en la vivienda y el comercio ronda 60 mil calorías diarias, que es más o menos lo mismo que se gasta en transporte, y el consumo en industria y producción en general es de cerca de 90 mil. Sumamos y nos da las 220 mil Kcalorías diarias por persona. Pero eso es en Estados Unidos. No todos los países consumen igual, aun tomando en cuenta su nivel de desarrollo. Por ejemplo, en Alemania el consumo ronda ahora 120 mil Kcalorías diarias, pero en Canadá supera las 280 mil. En parte, tiene que ver con el clima, pero también con costumbres y formas de trabajo.
En los países menos desarrollados, que además estamos en los trópicos, el consumo es mucho menor. Acá en México andamos en las 45 mil Kcalorías diarias. China, que tiene partes tropicales, pero también muy extremas, apenas nos acaba de alcanzar con el mismo consumo. Hace veinte años apenas andaban en 15 mil Kcalorías, pero también comían mucho menos que ahora y vivían en condiciones menos buenas.
Conforme una persona incrementa su ingreso, incrementa su consumo de energía en forma más que proporcional. El clima y la luz son cosas que nos gustan, y si podemos, gastamos en ello. Por eso mientras más dinero tiene una persona, más focos tiene en su casa, y por eso se usa el número de focos como aproximación al ingreso (porque las personas nunca dicen su ingreso en verdad en censos ni encuestas). También por eso Santa Anna puso impuestos a las ventanas hace 150 años, porque sólo los ricos podían tener ventanas. Siempre se burlan de ese impuesto, pero tiene mucho sentido.
Bueno, lo interesante del asunto es que Estados Unidos está reduciendo su consumo per capita de energía. No sabemos aún si es una tendencia estable o no, pero todo indica que sí, y la misma agencia de información de ese país realiza sus estimaciones hacia el 2035 con esa base. El punto más alto de consumo energético en Estados Unidos (casi 250 mil Kcalorías diarias) se alcanzó a inicios de los setenta. Luego vino el alza del precio del petróleo, las crisis, y el consumo se redujo. En la nueva época de oro, de inicios de los noventa a mediados de la década pasada, el consumo volvió a subir, pero no tanto como antes, e incluso hay una reducción de los noventa a la primera década del 2000. La crisis de 2009 redujo este consumo, pero incluso con la recuperación éste no crece. Más aún, se reduce.
La agencia de información de energía estima que el consumo se reducirá hacia las 200 mil Kcalorías diarias. Eso, sumado al desarrollo del gas y petróleo no convencional, pondrán a Estados Unidos en balance energético en menos de dos décadas. Es un tema que merece más espacio, le seguimos el jueves.
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