Daños Colaterales
Cómo recuperar las Malvinas y no morir en el intento
Sin duda, el escenario de las Malvinas se le ha complicado a la presidenta argentina Cristina Kirchner, tras el anuncio hecho esta semana por los habitantes de ese archipiélago, no más de 3 mil, con ciudadanía británica, de su intención de realizar un referendo para decidir su estatus político.
Una consulta que, según las contundentes palabras del primer ministro inglés David Cameron, “establecerá la elección definitiva de los isleños de una vez por todas”.
Aunque magistral como jugada política de Londres, el recurso al referendo no deja de ser amañado. Y es que detrás del “legítimo derecho de los isleños a su autodeterminación” —algo que le saca jugo además a una de las principales banderas “del Sur” en la ONU desde 1960—, se oculta el tema de fondo que es la identidad geográfica y jurídica de las Malvinas, que son parte de la plataforma continental sudamericana, rodeadas por el mar epicontinental o mar Argentino, a 464 km al este del continente, cuyo punto más próximo es Cabo Guardián, en la provincia argentina de Santa Cruz. De Londres, las Malvinas distan 12 mil km. Incluso la ONU, si bien acepta como justo el reclamo de los isleños, también reconoce la potestad del Estado argentino de reclamar su propio derecho sobre el archipiélago, ocupado por la Armada inglesa en 1833, cuando expulsó de ahí a los primeros pobladores argentinos.
Es obvio que una consulta solo servirá para refrendar la identidad británica de los isleños, que paradójicamente accedieron a ella gracias a la bochornosa y ridícula invasión de los militares argentinos. Fue recién entonces cuando la Dama de Hierro, Margaret Thatcher, comprendió la importancia de sumar a la Corona inglesa los kelpers —gentilicio oficioso de los isleños—, tratados durante décadas como simples colonos de ultramar.
Tan maltratados estaban que en Buenos Aires solía aludirse a ellos con la frase: “estoy jodido, pero no tanto como un kelper”.
Ahora éstos tienen uno de los per cápita más altos del mundo por la explotación de la pesca y el petróleo concedida mayormente a terceros; mientras que Gran Bretaña se asegura con ellos a su vez la entrada al Atlántico Sur, verdadera zona en disputa, y no solo por Londres o Buenos Aires.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|





