Democracia digital
Desde los inicios de la democracia se le ha dado a la ciudadanía un arma para expresar su voluntad en las elecciones. Pero, atrás del voto, está siempre presente una idea que ya es obsoleta: la representatividad.
El sistema representativo pierde legitimidad a diario. Lo que en una época fue necesario, porque un oaxaqueño requería en la ciudad de México un representante que defendiera y expresara el sentir de esa entidad, ahora no se requiere.
Existen medios de sobra para que cualquier grupo de ciudadanos haga conocer su sentir y sus necesidades. Ante la falta de legitimidad del sistema representativo nacieron muy diversas formas de democracia directa.
Hoy, es técnicamente posible que cualquier ciudadano exprese su opinión personal sobre cualquier política pública en tiempo real. Lo que el voto es hoy en términos de democracia, mañana será la participación digital directa. Pero para ello hay una premisa previa que se llama conectividad.
El mercado va a estar inundado de todo tipo de productos electrónicos cada vez más versátiles, más baratos, más atractivos, al alcance de la economía de casi cualquier persona, por modestos que sean sus ingresos. De ahí que la responsabilidad de un gobierno democrático en el mundo moderno es garantizarle ya la conectividad a la población.
Ante la pregunta ¿qué es mejor, más eficaz, más eficiente, más barato y más justo, darles a los estudiantes de escuelas públicas computadoras o conectividad? Debemos considerar varias cosas:
1) Las computadoras perderán el gran espacio que abarcan en la preferencia de la gente ante opciones cada vez más baratas, livianas, rápidas y completas. 2) Las alternativas que ofrecen las tabletas, los celulares y dispositivos electrónicos similares cada vez son más sólidas. 3) La inversión pública en conectividad permitirá a cualquier alumno estar en red, mientras que dotar de computadoras no lo garantiza. 4) La inmensa inversión en computadoras sería obsoleta en tan sólo dos años o menos. 5) El presupuesto público orientado a libros de texto gratuitos se podrá redirigir a lo digital. Hoy se están gastando más de 2 mil 500 millones de pesos.
La decisión de lograr que en la escuela pública se imparta computación y cultura digital deberá estar acompañada de un plan de apoyo para la adquisición de los dispositivos electrónicos. Así, muy pronto, cada mexicano podrá expresar su opinión política, ofrecer sus servicios profesionales, compartir información y divertirse en la red.
Decidir sobre la oferta digital es fortalecer la democracia real y un futuro compartido, con oportunidades realmente justas y equitativas de participación en la vida social, económica, cultural, científica y política. Una vez conectados, los pueblos tendrán que aprender a generar una cultura nueva que permita que las conversaciones entre diferentes grupos y las prioridades de las redes sociales sean transmitidas constructivamente.
El gran reto como sociedad democrática no es envejecer, sino madurar. Creo que la herramienta digital es un acelerador del proceso democratizador del mundo. Finalmente, para iniciar este proceso no tenemos que esperar a que un gobierno lo decida, podemos iniciar una gran movilización social para obligarlo a que lo realice, independientemente de quién sea el presidente de México.
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Ex secretario de Desarrollo Social
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