AMLO siempre previsible
Muchos le creyeron que había cambiado. Otros no. La postura que mantuvo durante toda la campaña fue una simple estrategia. Hasta el último día. Hasta el último momento. Se trataba de eliminar negativos. De reposicionarse entre el electorado dejando atrás la imagen de rijoso y de rechazo a las instituciones. Su objetivo inicial era colocarse como el único que podía encarnar la verdadera renovación moral del país. Amplios sectores de las clases medias, ávidos de un cambio y con una importante carga antipriista, le compraron el discurso. Pero ahora el tono (y el rostro) cambió. Desde el momento mismo en que señaló que no reconocía el resultado de la elección sus acciones siguientes eran previsibles. No aceptaría ningún dictamen que no lo declarara a él como vencedor. Porque cualquier otro solo puede ganar a la mala, haciéndole trampa. A sabiendas de que no puede recurrir a los causales específicos que establecen la nulidad de una elección, se cuelga de que se violaron los principios establecidos en la Constitución para garantizar un proceso confiable y equitativo por lo que hay que declarar su invalidez. No deja de extrañar que una haya sido la jornada para la elección de presidente y otra para los representantes ante el Congreso. Porque lo coherente sería que si el proceso estuvo plagado de tantas irregularidades y acciones fraudulentas, no se aceptara ningún cargo y se pidiera también anular todos los comicios. Que los personajes que ahora lo acompañan renunciaran a su condición de diputados electos en un acto de congruencia con lo que hoy sostienen a los cuatro vientos. Pero no. Impensable renunciar a esas posiciones y a las prerrogativas que suponen. Los ciudadanos fueron manipulados en la elección presidencial, pero no en las otras dos a pesar de que en el momento de votar lo hacían con tres boletas. Corresponderá al Tribunal Electoral valorar cada una de esas pruebas. Ponderarlas de acuerdo con la ley porque ese es el camino que nos hemos dado todos, en particular los partidos políticos que acordaron desde hace mucho que corresponde a esa instancia calificar la elección. Pronto se sabrá su determinación.
Mientras tanto, en otro carril se abren paso las primeras decisiones de EPN. Vale la pena considerar que al nombrar a los responsables de sus equipos de trabajo situó en el centro el debate de algunas iniciativas medulares. Poner el acento en la creación de mecanismos anticorrupción y en una relación nueva y transparente con los medios manifiesta que se entendió el mensaje dado por los ciudadanos en la elección. Uno de los temores relacionados con el regreso del PRI era precisamente el que muchas de las viejas y anquilosadas prácticas se instalaran de nuevo en Los Pinos. De ahí la importancia de la creación de una comisión nacional y autónoma que combata y sancione la corrupción en los tres niveles de gobierno. De ampliar las facultades del IFAI para que todos los gobiernos estén obligados a la transparencia y rendición de cuentas. Así como de crear una comisión ciudadana encargada de monitorear y vigilar la relación del gobierno con los medios de comunicación para que sea el interés nacional y no el de unos cuantos el que prevalezca. Esta es una vía fundamental sobre la que hay que caminar. La izquierda no puede renunciar a influir en ella, a participar en la creación de estas nuevas instituciones fundamentales para el país. Peña Nieto está dando el primer paso, pues entiende que para los ciudadanos es una preocupación fundamental y que es urgente darle una respuesta clara y contundente a su fundada desconfianza. La otra vía sobre la que también se debe andar es la relacionada con la desigualdad y la pobreza. En los énfasis de las políticas públicas y presupuestal. Millones de mexicanos aspiran a mejorar su condición de vida y exigen prontas respuestas. Peña Nieto sabe que en este terreno también está obligado. Por el perfil de su base partidaria, por su propia experiencia, por sus compromisos de campaña. Es tiempo de mirar hacia adelante y de consolidar en el país una visión democrática y social en la que la izquierda tiene mucho que aportar.
Ser… o neceser
Es muy fácil acusar a MILENIO de participar en una supuesta conjura y seguir escribiendo en sus páginas. Que viva la incongruencia.
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