Entre Nos
Obesidad infantil sin control
Llama mucho la atención la información que surge del director del Hospital Infantil de Tamaulipas, Carlos Guillermo Morris Garza, en el sentido de que el 20 por ciento de pacientes que tienen en la clínica de obesidad ha desertado, principalmente, por el grave problema que nos lleva al fracaso: la falta de apoyo, pero en esta ocasión no es de la autoridad sanitaria, sino de los propios padres, lo que hace más grave el problema.
En el hospital de referencia, uno de los mejores del noreste mexicano, se encuentra instalada la Clínica de Obesidad Infantil en Tamaulipas –CLOBIT- y en ella se tiene el registro de 250 pacientes, ente los que el 20 por ciento –unos cincuenta- ya no asiste. El resto, es decir, en promedio, 200 pacientes, siguen acudiendo, aunque recalca Morris Garza que no han resuelto el problema de la obesidad sino que han salido con un aprendizaje sobre como manejar sus alimentos y sus rutinas de actividad física, además de ser objeto de atención por un dietista y un endocrinólogo, entre otros.
Los pacientes que se registran en esa clínica oscilan entre los 5 y los 18 años, y es un enorme esfuerzo que se lleva a cabo para tratar de conjurar el que se perfila como el más grave problema de salud en nuestro país, ya que de éste surgen padecimientos como males cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes y muchos más, que si sumamos los fallecimientos por estas causas, no dudaríamos en adjudicar el calificativo de enemigo mortal al sobrepeso y la obesidad, ambos, cómplices y socios de una mala salud.
En contraparte, Estados Unidos ha aprobado una nueva píldora para los tratamientos contra la obesidad: la Qsymia es el segundo fármaco para este propósito que ha aprobado la FDA –Federal Drugs Administration- en menos de un mes, cuando aprobaron el Belviq, de diferente firma.
Estos fármacos tienen como objeto el inhibir la sensación de hambre, pero consideramos que no es suficiente si no hay voluntad de hacer las cosas.
“Le digo que no coma mugrero pero no hace caso”, dicen algunos padres, pero olvidan que nuestra función como tales es ser formadores de nuestros hijos, y los buenos hábitos nutricionales se aprenden en casa, y no es justo culpar a la autoridad de tener hijos gordos.
Bien dice el secretario de Salud en la entidad, Norberto Treviño García Manzo que el problema es de todos: autoridades, pacientes, padres y familiares en general. Si no tomamos cartas en el asunto, vamos a ver qué nación tendremos en una o dos décadas: enfermos por todas partes.
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