Salud ciencia y conciencia
HISTORIA DEL CIPRES (2ª parte)
Y ahora vayamos al lejano Oriente. Los chinos no distinguían con claridad entre Thuya y Cupressus. Por eso los comentarios que siguen se refieren por igual a ambas especies. En la China antigua se suponía que el consumo de las semillas del ciprés procuraba la longevidad, pues eran ricas en substancia yang. La llama obtenida por la combustión de las semillas permitía la detección del jade y del oro, igualmente substancias yang y símbolos de la inmortalidad.
En el Japón, una de las maderas más usadas en los ritos del shinto es una variedad del ciprés, el hinoki. Se utiliza en la fabricación de diversos instrumentos, como el shaku (cetro) de los sacerdotes y, sobre todo, es de destacar que el fuego ritual se enciende por frotamiento de dos trozos de hinoki. Esta madera es igualmente la que sirve para la construcción de los templos, como el de Isé. Se vuelven a encontrar aquí manifiestamente las nociones de incorruptibilidad y pureza.
En cuanto a los usos medicinales del ciprés podemos decir que la mayoría se derivan de la cantidad de tanino que contienen sus frutos, sobre todo antes de alcanzar su completa madurez. Dicho tanino le confiere una poderosa acción astringente y vasoconstrictora, equiparable y aún superior a la del avellano de bruja (Hamamelis virginica). Esta propiedad se utiliza, tanto por vía interna como externa, para tratar con eficacia problemas como las hemorroides, las varices, las hemorragias uterinas, la diarrea, la hemoptisis (tos que arrastra sangre de los pulmones), la incontinencia urinaria (nocturna) de los niños. También, y por su contenido en esencia y otros principios, se utiliza como diurético, suavemente febrífugo, sedativo de la tos, calmante bronquial (incluso contra el asma) y expectorante.
Para uso interno se recomienda utilizar el cocimiento de la nuez, no completamente madura, a razón de 25-30 gramos de la misma, bien machacada, y un litro de agua, en el cual se deja hervir durante 10 minutos. Se toma un vaso antes de cada comida (en total 3 vasos al día), con el estómago vacío.
El mismo cocimiento, pero con mayor cantidad de agua y más concentrado, se utiliza para uso externo. Por ejemplo en baños de asiento para las hemorroides, en compresas empapadas con el mismo para las hernias y prolapsos, las úlceras y heridas abiertas, y las varices.
También la esencia de ciprés, similar a la del cedro, tiene propiedades medicinales. Es sobre todo un excelente antiespasmódico. Echada, por ejemplo, en agua hirviendo da vahos adecuados contra los accesos de tos convulsiva y para el asma. El complejo efecto que ejerce sobre la respiración la hace adecuada para el tratamiento de la bronquitis y el enfisema, por no hablar de su reconocida eficacia para tratar la gripe (Valnet). También tiene un profundo efecto, por sus cualidades cuasi-hormonales, sobre el aparato reproductor femenino. Por ello se viene utilizando para el tratamiento de la dismenorrea y de algunos trastornos de la menopausia.
Su color es claro, y su perfume posee una cualidad leñosa que evoca un poco el olor de las especias. Los antiguos decían que era un olor que ofendía al cerebro, pudiendo provocar en personas predispuestas un ataque de “gota coral” (epilepsia).
También a la Tuya o Pinotea, muy similar al ciprés, se la conoce con el sobrenombre de “árbol de la vida”. Hay dos especies, la Thuya orientalis del Japón y China, con hojas asurcadas en el dorso, y la Thuya occidentalis, del NE de Norteamérica, que no tiene este carácter folial. Ambas se cultivan mucho como ornamentales. Si se corta una ramita y se la coloca en un vaso de agua al cabo de medio año el agua permanece igual, ni se ha evaporado ni se ha enturbiado. En ciertos países islámicos la gente suele cortar ramas de este árbol y las echa a los pozos y cisternas. Flotan sobre la superficie y mantienen “viva” el agua.
Frase de Hoy: "El presente es la viviente suma total del pasado". Thomas Carlyle (1795-1881); historiador, pensador y ensayista escocés.
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