Daños Colaterales
España y el colapso que viene
Lo escribió el martes en este mismo diario, con todas las letras, mi colega Carlos Mota, con quien solemos intercambiar impresiones cuando coincidimos en el quinto piso de Milenio Televisión. Dice él en su columna Cubículo estratégico del día 24, bajo el título “España colapsará, sí o sí”, que el cuarto motor de los 17 países de la Eurozona enfrenta una “agonía económica”, y califica a la península como el “hígado del sistema económico global”. Un hígado muy dañado, añade: España “está muy enferma. Y grave”.
La advertencia, nos parece, va más allá de alertar sobre el camino hacia el abismo emprendido por el gobierno de Mariano Rajoy (un camino que, ciertamente, le fue anticipado al electorado español, que igual lo votó mayoritariamente en 2011, a sabiendas de los draconianos planes de ajustes en puerta) o de la nueva recesión que amenaza a la economía mundial ante el “fracaso” de los países desarrollados para resolver la crisis del empleo (que ellos mismos generan y reproducen). Tampoco han podido reducir la deuda pública y regular el sistema financiero, usurero e impune, como lo muestran las prácticas de lavado en las que incurrió durante una década, como hasta ahora se sabe, un banco de las dimensiones del HSBC; experto, además, en expoliar a los tarjetahabientes mexicanos con tasas que harían sonrojar al mismísimo Shilock, el prestamista de Venecia.
Y a modo, quizás, de epitafio de la España de estas horas, Mota cierra: “No hay manera de que España salga adelante de esta crisis bajo el modelo financiero y económico actual (…). Si su economía estuviera creciendo, podría pensarse en que hay materia prima para configurar la acumulación de recursos para pagar la deuda. Pero no está creciendo.”
Sorprende la frase “no hay manera de que España salga adelante de esta crisis bajo el modelo financiero y económico actual”, cuando éste, el neoliberalismo, es el único que impera desde 1980, habiendo arruinado estrepitosamente a América Latina apenas una década después, asfixiada primero por el pago de la deuda y luego esquilmada de sus recursos por la vía de las privatizaciones gracias a un ejército de políticos corruptos que remataron los bienes de los Estados a cambio de jugosos sobornos, llamados eufemísticamente “licitaciones”.
¿Significa esa frase otra grave turbulencia financiera mundial, el crash de la Eurozona o también del modelo de globalización?
Porque, como dice la ONU en su último informe del 7 de junio (“Situación y perspectivas de la economía mundial 2012”, Nueva York), “la apuesta por un crecimiento sólido requeriría aplicar políticas muy diferentes a las que ahora se implementan”.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|




