La historia en breve
Ahí estuvimos el 1 de julio, Pablo, y aquí estamos
Pablo Gómez publicó el viernes en estas páginas un artículo de referencias vagas sobre las encuestas. Muchos adjetivos, cero nombres propios. Pareciera que 12 años en MILENIO no le han dado confianza para llamar a las cosas por su nombre.
A saber. Habló de un “periodista-encuestador” que afirmaba “nos vemos el 1 de julio”. Supongo que se refería a mí. Y aseguró que “jamás tendremos una completa certeza de que las encuestadoras no hicieron un acuerdo”. Supongo que un acuerdo para manejar cifras arrolladoras a favor de Enrique Peña Nieto. Un acto de corrupción para beneficiar a un candidato.
Escribió que “pareciera que unas disculpas ofrecidas y unas lamentaciones expuestas fueran suficientes para dejar zanjado el asunto de las encuestas en el reciente proceso electoral, pero no”.
Por supuesto que no, Pablo, pero para nosotros lo primero era reconocer que fallamos, sin pretextos, sin subterfugios. Eso era el “nos vemos el 1 de julio”, rendir cuentas a lectores y televidentes. Lo dijimos, lo escribimos: editorialmente, no había justificación que valiera. No la hay ni la estamos buscando.
¿Y ahora qué?, preguntó. Lo que ustedes digan. Hemos señalado que compareceremos en juzgados, foros, donde se nos requiera. Le expresé semanas atrás a Ricardo Monreal y a Manuel Camacho que si tenían una prueba de deshonestidad de MILENIO o GEA/ISA, yo la denunciaría junto con ellos en una conferencia de prensa. Deduzco que no tienen nada.
Aquí estamos, Pablo. Contratamos a un sólido proveedor, aprovechamos al máximo nuestras plataformas para difundirla y falló el resultado de la encuesta. Por mal diseño, ineptitud profesional, lo que sea. No por corrupción, como insinúas.
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