Buenas y malas noticias
Sin duda es un gran paso. Gracias a que los órganos electorales exigieron a los partidos políticos que cumplieran con las cuotas que garantizan la participación de las mujeres, en la próxima legislatura habrá una mayor presencia femenina. No fue de gratis. La presión que ejercieron organizaciones como Mujeres en Plural hizo posible que tanto el IFE como el TEPJF se pusieran las pilas. Dichos organismos les regresaron los registros y pusieron plazos a los partidos para que simplemente acataran la ley. Ayudó también la reforma legislativa que estableció que las suplencias en el caso de mujeres tenían que ser del mismo sexo. El fenómeno tan vergonzoso de las Juanitas no volverá a repetirse porque simplemente, a partir de dicha reforma, si una mujer renuncia a su cargo será suplida por otra mujer. Todo ello contribuyó para este avance. De tener 27% de mujeres en la Cámara Diputados, ahora habrá 37%. En la de Senadores el crecimiento es también de diez puntos: de 23 a 33%. Esta mayor presencia modifica el escenario y genera una importantísima masa crítica que puede incidir definitivamente en una agenda que incorpore como eje principal la perspectiva de género. Que asuma que la violencia, la discriminación, la desigualdad y la pobreza que viven millones de mexicanas son asuntos de primer orden. Lamentablemente no todo son buenas noticias. Esta misma semana fueron dados a conocer los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011 (ENDIREH), en la que se ratifica que la violencia está presente en la vida cotidiana de las mujeres. Los datos son elocuentes: 46.7% de las mujeres de 15 años o más ha sufrido algún tipo de violencia de su pareja actual o de su última relación conyugal. Una de cada dos mujeres a partir de los quince años ha sido víctima de abuso, violencia emocional, física, laboral o sexual. Esta violencia cruza todos los sectores sociales y se da lo mismo en mujeres sin ninguna clase de instrucción que en las que han cursado estudios superiores. Si bien el índice en las que no tienen instrucción primaria es un poco mayor (52%), este porcentaje no es considerablemente menor en las que han accedido a la educación media o superior (44.4%). De las que han sido víctimas de violencia, dos de cada 100 han tenido que hospitalizarse u operarse, 12 de cada 100 presentaron moretones o hinchazón, una de cada 100 cortaduras, quemaduras o pérdida de dientes, una de cada 100 fractura en algún hueso, una de cada 100 ha tenido un aborto o parto prematuro producto de esta violencia, y 16 mil 563 respondieron que falleció un integrante del hogar por esta razón. Datos alarmantes. Pero no solo en la casa están inseguras las mujeres. También en la calle y en el centro de trabajo. En este último, 20% respondió que ha sido víctima de acoso y violencia laboral. Además, porcentajes importantes respondieron que ganan menos que un hombre por realizar el mismo trabajo, que han sido despedidas, no contratadas o se les ha disminuido su salario por su edad o estado civil, o se les ha pedido la prueba de embarazo para poder acceder a un trabajo. Todos estos aspectos refrendan la discriminación y desigualdad que todavía prevalece en el mundo del trabajo.
Esta situación no puede continuar. Ningún país puede progresar si la mitad de su población está atada a cadenas tan poderosas. México no puede avanzar si casi la mitad de sus mujeres sufre algún tipo de violencia que, para muchos, sigue siendo invisible o normal. En la misma encuesta, 20% manifestó que si hay golpes es un asunto privado, 16.8 que la mujer debe obedecer al esposo y 15% que es una obligación de las mujeres tener relaciones sexuales con su pareja aun cuando no quiera. Se ha avanzado en las leyes, pero en la práctica la violencia sigue siendo una realidad. Menuda tarea tienen las nuevas legisladoras y sobre todo el nuevo gobierno, que deben convertir este tema en preocupación central. Porque no hay de otra: no habrá seguridad en el país mientras prevalezca esta violencia. Alcanzar la paz significa erradicarla. Así de simple.
SER… O NECESER
Hoy gana México… de cualquier forma.
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