Demóstenes (3ª parte)
De acuerdo a Plutarco, Demóstenes se convirtió en alumno de Iseo, otro orador ático, aunque en esa época Isócrates también daba clases en el área, especializándose en los problemas de sucesiones. El motivo puede ser o bien que no pudiese pagar los honorarios de Isócrates, o porque pensaba que el estilo de Isée encajaba mejor con su forma de ser, más vigorosa y astuta. Ernst Curtius, un arqueólogo alemán, describía la relación entre alumno y profesor como "una alianza armada intelectual".
También se ha dicho que Demóstenes pagó a su profesor unas 10.000 dracmas (aproximadamente medio talento) a condición de que dejase la escuela de retórica que había abierto y se dedicase por entero a la enseñanza de Demóstenes. Otra versión dice que Iseo no cobró nada a Demóstenes por la enseñanza. Sin embargo, según Sir Richard C. Jebb, estudioso británico clásico, "la relación entre Iseo y Demóstenes como profesor y alumno apenas pudo haber sido ni muy íntima ni de muy larga duración". Konstantinos Tsatsos, profesor y académico griego, cree que Iseo ayudó a Demóstenes en la creación de sus primeros discursos judiciales contra sus tutores.
Según una biografía de autor desconocido pero atribuida a Plutarco, que ha llegado hasta nuestros días, Demóstenes se casó una vez. La única información que aparece sobre su esposa, de la que se desconoce el nombre, es que era hija de Heliodoro, un ciudadano importante. También tuvo una hija, "la primera y única que alguna vez le llamó padre", según Esquines, en un comentario ácido. Su hija murió joven, antes de haberse casado, pocos días después de la muerte de Filipo.
Acusaciones concernientes a su vida personal
En sus discursos, Esquines a menudo utilizaba las relaciones pederastas de Demóstenes para atacarle. El contenido de los ataques no era el hecho de que Demóstenes tuviese relaciones con chicos (algo que en aquella época no era raro ni socialmente inaceptable) sino que su comportamiento como erastés había sido inadecuado, y que su forma de actuar no beneficiaba a los chicos (como era lo esperado) sino que les dañaba. En el caso de Aristión, un joven de Platea que vivió durante mucho tiempo en la casa de Demóstenes, Esquines se burlaba de su falta de control sexual y de su posible comportamiento afeminado. En el caso de Cnosio, Esquines hace otra acusación de índole sexual, si bien en este caso acusa a Demóstenes de acostar a éste con su mujer para que la dejase embarazada. Ateneo, por su parte, nos muestra otro punto de vista, argumentando que fue la mujer la que se acostó con el joven en un ataque de celos.
Frase de Hoy: “La felicidad no mira de donde nace, sino hasta donde puede llegar” Séneca.
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